Alexander salió del baño con una toalla enrollada en la cintura y otra secándole el cabello, mientras las gotas de agua recorrían su cuerpo definido. Se detuvo al ver la carpeta de documentos abierta sobre el escritorio de su habitación, con la foto de la mujer allí.
Se acercó y se quedó observando la imagen. Había recuperado aquel currículum para mandar a investigarla y descubrir cómo había llegado hasta su despacho, ya que nadie parecía saberlo. Pero el verdadero motivo era que estaba muy intrigado, pues estaba seguro de que conocía a esa mujer de algún lado.
El nombre en la identificación y en los certificados era falso, pero la información de los títulos era verdadera, y debía admitir que las calificaciones de ella lo habían impresionado bastante. Aun así, seguía intrigado por lo que realmente quería, quién era y por qué intentaba ocultar algo. ¿Qué ocultaba y por qué?
Alexander apoyó el dedo índice sobre la foto de la mujer.
—¿Quién eres tú? ¿Y qué pretendías al ir a mi despacho