Valentina suspiró y tomó su jugo.
–Sabes que mi situación no es tan simple, y no tengo ni la cabeza ni el tiempo para pensar en noviazgo y esas cosas. Ahora tengo que pensar en mi hermana, en este compromiso, en cómo hacer que mi familia se levante y sea independiente del Palacio Riva. Sin contar que Alexander pagó todas las cuentas del hospital de mi hermana, claro que le voy a devolver cada centavo porque eso no estaba incluido en el acuerdo inicial de que él pagara las deudas de la familia,