–¿Y entonces? ¿Era una exnovia? Puedes hablar, sabes que yo no tengo celos, querido– insistió Valentina, aún mirando a Alexander, que no tenía nada buena cara, pero ella no se dejó intimidar y continuó.
–Aunque estoy sorprendida de saber que mi prometido tiene gustos peculiares por las mujeres. ¿Así que te gustan las chicas del campo? Nada en contra, simplemente no imagino a un hombre como tú al lado de una mujer así–
–¡Basta!– ordenó Alexander, mirando a Valentina, que no se achicó y le devolv