–¿Y entonces? ¿Era una exnovia? Puedes hablar, sabes que yo no tengo celos, querido– insistió Valentina, aún mirando a Alexander, que no tenía nada buena cara, pero ella no se dejó intimidar y continuó.
–Aunque estoy sorprendida de saber que mi prometido tiene gustos peculiares por las mujeres. ¿Así que te gustan las chicas del campo? Nada en contra, simplemente no imagino a un hombre como tú al lado de una mujer así–
–¡Basta!– ordenó Alexander, mirando a Valentina, que no se achicó y le devolvió la mirada.
–Solo quiero conocer mejor a mi prometido, ¿qué tiene eso de malo?– Valentina se giró hacia las dos mujeres con una amplia sonrisa. –Cuéntenme, ¿cómo era ella?–
–¡VALENTINA!– Alexander alzó la voz, asustando a todos en la mesa, y miró a Valentina con fuego en los ojos.
–He dicho basta. No te metas en esto y no la menciones. No estás a la altura de mencionarla, hablar de ella o compararte con ella, así que detente y no cruces la línea–
Valentina se quedó en silencio mirando a Alexan