—¿Qué? —preguntó Valentina incrédula.
—Cásate conmigo y tu deuda quedará saldada, claro, bajo algunas condiciones que tendrás que cumplir—
Valentina miró a Alexander con desprecio. Claro, él siempre hacía algo pensando un paso adelante, y esta vez no era diferente. Su supuesta “filantropía” solo había sido para presionarla a casarse con él. Ella sabía cómo esa unión lo estaba beneficiando en los negocios, con las acciones disparándose. Sin duda, el dinero que había gastado con el hospital para