—Solo dame unos minutos para explicarte… Por favor—
Valentina miró a Alexander después de escuchar esas dos últimas palabras. ¿Él estaba pidiendo por favor? ¿Él? ¿Alexander Riva Palácio con todo su orgullo y prepotencia?
Valentina suspiró. Solo tenía que escuchar lo que él tenía que decir e irse; después de todo, nada de lo que dijera la haría cambiar de opinión.
—Letícia, por favor cuida de Yasmin—
—Ven— Letícia tomó a Yasmin y se dirigieron a la sala de espera.
Valentina volvió a mirar a Alexander y cruzó los brazos.
—Habla—
—¿Podemos sentarnos o ir a un lugar más privado?—
—No voy a ir contigo a ningún lado, habla de una vez—
Alexander suspiró, intentando no perder la paciencia ante tanta terquedad.
—Está bien. Hablé con mi padre y me dijo que mi madre puso algo extraño en nuestras bebidas anoche—
—¿Qué?— preguntó incrédula.
—Según ella, era para “animar nuestra noche”—
—¿Entonces nos drogó con afrodisíacos? ¡Tu madre está loca! ¿Cómo pudo hacer algo así? ¿Y si alguno de nosotros h