–Alexander Riva Palácio, ¿es por su libre y espontánea voluntad que recibe a Valentina Velasco Medina como su esposa?– preguntó el sacerdote en el altar.
–Sí, es mi entera voluntad– respondió Alexander sonriendo sin dejar de mirar a su novia, allí parados uno frente al otro en el altar, con las manos entrelazadas.
–Valentina Velasco Medina, ¿es por su libre y espontánea voluntad que recibe a Alexander Riva Palácio como su esposo?–
–Sí, es mi entera voluntad– respondió ella igualmente sonriente