Valentina abrió los ojos lentamente, y junto con ello llegaron los recuerdos de la noche anterior: las declaraciones de amor, las miradas intensas, los cuerpos moviéndose de forma uniforme y tan intensa, coordinada, y las sensaciones que sentía cada vez que Alexander se movía dentro de ella…
Valentina giró el rostro hacia un lado y lo hundió contra la almohada, intentando sofocar toda aquella vergüenza. No sabía cómo había tenido el valor de llegar tan lejos, ni sabía si lograría mirar a Alexan