Una propuesta de trabajo tentadora
–Firma– dijo Alexander, animándola con una expresión tranquila.
Valentina lo miró, y ver su calma solo la ponía más nerviosa.
“Está bien, solo es firmar y ya. No es gran cosa”
Valentina suspiró y tomó la carpeta de documentos y la pluma, pero cuando miró el título del documento frunció el ceño, confundida.
“Documento de donación voluntaria e irrevocable”
Valentina leyó todo el documento, en el que básicamente Alexander asumía por escrito que estaba donando la cantidad específica de todos los procedimientos y cuidados que Yasmin recibiría en el hospital, de forma voluntaria e irrevocable, sin esperar nada a cambio y sin la posibilidad de reclamar el dinero de vuelta.
Valentina miró a Alexander, nerviosa y sorprendida.
–¿E… es en serio?–
–Dije que aquello lo dije sin pensar, y no quiero que pienses que soy un mezquino que usa el poder y el dinero para chantajear y controlar a las personas– dijo con una leve sonrisa, repitiendo las palabras de ella.
–Bu