Dominic y sus hombres entraron en el atelier de Serena llamando la atención, y caminaron directamente hacia la oficina de Serena.
–Señor, no puede entrar así sin autorización– la secretaria se puso delante de Dominic, quien solo le lanzó una mirada, y la joven se apartó.
Dominic abrió la puerta de la oficina con su brazo sano y vio la sala completamente vacía; enseguida se volvió hacia la secretaria.
–¿Dónde está ella?– preguntó casi con un gruñido, intimidando a la mujer.
–Y-yo no lo sé, la se