Dominic abrió los ojos sintiendo sus párpados pesados; estaba cansado de aquellos analgésicos que lo hacían dormir todo el día, pero al menos ella estaba allí, a su lado.
Dominic frunció el ceño al sentir el vacío en el lado de la cama donde antes estaba Serena, y se quitó la máscara haciendo un esfuerzo para sentarse, y presionó el botón para llamar a alguien.
Enseguida una enfermera y Otávio entraron en la habitación.
–Señor, no puede sentarse, sus puntos...–
–¿Dónde está ella?– preguntó Dominic, interrumpiendo a la enfermera, y miró a Otávio.
–¿La señora Serena? Salió muy temprano, dijo que tenía que resolver algo, pero que volvería pronto. ¿Necesita algo?–
Dominic suspiró irritado. “¿Se fue sin despedirse? ¿Cómo puede hacer eso y dejarme aquí solo otra vez?”
–Señor, necesita descansar–
Dominic lanzó una mirada fría y severa a la enfermera, que se quedó en silencio.
“¿A dónde fue?”
–Quítenme estas cosas, me voy a ir– Dominic comenzó a apartar la manta de su cuerpo, dispuesto a sali