Serena suspiró y caminó de vuelta a la sala de estar.
–Está bien, habla. Te estoy escuchando– dijo seria, mirándolo fijamente.
–Ya casi es hora de la cena y no almorzaste, debes comer algo primero, escuchaste lo que el médico dijo sobre tu alimentación, estrés y exceso de trabajo–
–Voy a pedir algo después–
–Puedo cocinar para ti–
–¿Cocinar? ¿Tú?– preguntó confundida.
Dominic sonrió –Claro, sé cocinar, o entonces moriría de hambre–
–Bueno, no todos tienen esa "habilidad"–
–Tú eres buena en vari