Serena suspiró y caminó de vuelta a la sala de estar.
–Está bien, habla. Te estoy escuchando– dijo seria, mirándolo fijamente.
–Ya casi es hora de la cena y no almorzaste, debes comer algo primero, escuchaste lo que el médico dijo sobre tu alimentación, estrés y exceso de trabajo–
–Voy a pedir algo después–
–Puedo cocinar para ti–
–¿Cocinar? ¿Tú?– preguntó confundida.
Dominic sonrió –Claro, sé cocinar, o entonces moriría de hambre–
–Bueno, no todos tienen esa "habilidad"–
–Tú eres buena en varias otras cosas, yo puedo encargarme de la comida mientras tú cuidas de los niños– dijo sonriendo y vio a la otra sonrojarse.
"¿niños? ¿Qué tonterías está diciendo ahora?"
Serena carraspeó recomponiéndose –La cocina es allí, no sé qué hay para cocinar porque raramente la uso–
–Cierto– Dominic caminó hacia la cocina bajo la mirada atenta de Serena, pero se detuvo y se giró hacia ella. –¿No vienes a ayudarme?–
–¿Ayudar? Ni siquiera sé cortar una cebolla–
Dominic sonrió más –No te voy a dar una tare