Serena se levantó de la mesa, confundida. Era mucha información, muchas cosas que de repente hacían sentido, encajando bien, quizás demasiado bien.
Dominic también se levantó y se detuvo frente a ella.
—Entonces, ¿eras tú todo este tiempo? ¿El chico que trabajaba en mi casa, los Strom hundiéndose, recuperando el dinero, cayendo en la desgracia en la que están hoy? ¿Tú planeaste todo eso desde el principio?
Dominic se acercó más y tomó su mano.
—Desde que te vi llorando en aquel jardín, escondida de todos, completamente rota y destrozada, juré que haría que todos ellos pagaran por cada lágrima que derramaste ese día. Pero entonces tú volviste y los salvaste casándote con ese desgraciado que tanto te hizo daño. Sentí tanta rabia que casi desistí de ti, pero después te vi llorar otra vez, por él. Y aunque sentía rabia y dolor, decidí acabar con él de una vez, liberarte para siempre de ese idiota... Quise matarlo.
Serena miró a Dominic, espantada.
—Pero entonces...— Dominic se acercó aún