Mundo de ficçãoIniciar sessãoCon lentitud, sin molestarse en ocultar su desconcierto, desvió su mirada de aquel hombre y la clavó en la joven. No podía ser. ¿Aquella muchacha flacucha que había escapado del gobernador, que lo había matado dos veces, que le había pedido unirse…? Princesa. Era innegable, no obstante, la repulsión que le había provocado en un primer momento con sus ojos oscuros, su tez pálida y su contextura delicada; por







