11. Muriendo en vida
Con el paso de los días se cumplieron dos semanas de su estancia en esa mansión, dos semanas sin señales de vida de su familia, sin oír la voz de su mamá, sin tocar la lluvia, dos semanas creando una nueva monotonía, una en la que solo leía. Se despertaba a las siete, se preparaba y bajaba a desayunar con H, el resto del día solo leía o vivía en la ducha. Dos semanas en las que no sabía que sentir o que pensar. Era una chica inteligente y recordaba muy bien que en un trabajo de primer trimestre