10. Revivir
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— Y al tercer día de cautiva perdí la sonrisa, no hacía mucho desde que regalé la misma a la persona que más quería, que más amaba, esa persona que pensé que siempre estaría pero aunque no fuera su culpa en este momento ya me había abandonado...— se había pasado parte de la noche leyendo aquel libro de unas cuatrocientas páginas intentando evitar pensar en la escena en la que ella se encontraba — Y cuando supe que esos días se convertirían en semanas, meses y años... No pude evitar acostu