[Adriana]
El Palazzo Colonna brillaba esta noche con una intensidad que eclipsaba a las propias estrellas sobre el cielo de Roma.
Frente al inmenso espejo de cuerpo entero de nuestra suite en el hotel St. Regis, dejé escapar un suspiro largo y tembloroso. Las maquilladoras y estilistas acababan de salir de la habitación, dejándome a solas con mi propio reflejo. Me costaba trabajo reconocer a la mujer que me devolvía la mirada. Ya no quedaba ni un solo rastro de la enfermera asustadiza que solía