[Daisy]
El silencio en el comedor de mi casa era tan absoluto que el sonido de la cuchara de plata chocando contra la taza de porcelana parecía el eco de un disparo.
Estaba sentada en un extremo de la larguísima mesa de cristal. En el otro extremo, separado por una distancia física y emocional de casi tres metros, estaba Richard, mi marido. Llevaba puesto su impecable traje de raya diplomática, la vista clavada en las noticias financieras de su tableta y el ceño fruncido en esa perpetua expresi