[Adriana]
El turno de la mañana en el Hospital Central había sido un torbellino de adrenalina y felicitaciones. Tras haber entregado mi postulación para Coordinadora General de Planta, sentía que flotaba por los pasillos. Las sonrisas de mis compañeras y el respeto renovado de los médicos me confirmaban que mi vida, por fin, estaba tomando el rumbo que siempre había soñado.
A las dos de la tarde, me quité el uniforme clínico, me puse unos vaqueros ajustados, una blusa blanca sencilla y mi abrig