[Adriana]
El sonido de las puertas del ascensor cerrándose a nuestras espaldas fue el equivalente a soltar el aire después de haber estado buceando bajo el agua durante horas.
Estábamos de vuelta en su penthouse. Mi refugio. Nuestro refugio.
El sol de la tarde comenzaba a teñir el cielo de Roma con tonos anaranjados y dorados que se filtraban a través de los inmensos ventanales de cristal, dándole al estéril mármol negro del apartamento una calidez que antes no tenía.
Alan soltó un suspiro larg