[Adriana]
El trayecto en el Aston Martin fue un borrón de luces de la ciudad y respiraciones entrecortadas.
Alan conducía con una sola mano en el volante. La otra no había abandonado mi muslo desde que arrancó el motor. Sus dedos largos trazaban círculos lentos e incendiarios sobre mi piel desnuda, justo en el borde de mi uniforme clínico, enviando descargas eléctricas directo a mi vientre con cada roce. No hablamos. No hacía falta. El aire en la cabina era tan denso por el deseo contenido que