REY DE OROS. CAPÍTULO 66. Muy tarde para tratos
REY DE OROS. CAPÍTULO 66. Muy tarde para tratos
La lluvia había cesado, pero el aire seguía cargado, espeso, como si aún oliera a tormenta. Alaric conducía en silencio, con el rostro iluminado intermitentemente por las luces de los postes, y en su cajuela Stefan seguía aturdido, con la cara hinchada y un brazo torcido. Cada bache hacía que soltara un quejido ahogado, pero Alaric ni se inmutaba. Su mirada iba fija al frente, y apretaba el volante con tanta fuerza que los nudillos se le habían pu