REY DE OROS. CAPÍTULO 65. Nada que Dios no apruebe
REY DE OROS. CAPÍTULO 65. Nada que Dios no apruebe
El pasillo del hospital parecía un campo de batalla. Los gritos de Alaric resonaban por todo el piso, llenos de desesperación, mientras Rowan y Tristan intentaban contenerlo. Los médicos, acostumbrados a los familiares fuera de control, los miraban de reojo, sin atreverse a intervenir.
—¡Suéltenme! ¡Déjenme entrar! —bramó Alaric, forcejeando con desesperación—. ¡No voy a quedarme aquí sin saber qué le está pasando!
Tristan lo sostuvo de los hom