REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 20. Al que madruga Dios lo ayuda
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 20. Al que madruga Dios lo ayuda
Tristan apoyó el codo en la mesa y la observó con una sonrisa ladeada.
—Evidentemente, no pienso en ti tanto como tú quisieras —dijo con ese tono socarrón que usaba para provocarla, pero ella era lo bastante suspicaz como para darse cuenta de que lo había tomado por sorpresa su pregunta.
Antes de que Cally pudiera responder, la camarera regresó con una botella de vino nueva. Tristan le dedicó una sonrisa encantadora, de esas que parecí