CAPÍTULO 49. Vergüenza y sospechas
CAPÍTULO 49. Vergüenza y sospechas
Aquellas palabras fueron como una sentencia. Una que nadie esperaba… salvo quizás Raven.
Ulises palideció. Por un momento pareció tambalearse, como si sus piernas no pudieran sostener el peso de la decisión que acababa de recibir. Quiso hablar, decir algo, pero no encontró palabras.
Rosela, que hasta entonces había estado inmóvil como una estatua, dejó escapar el jadeo ahogado de quien se sabe atrapado y sin salida.
Y en medio de todo, Raven permanecía de pie,