CAPÍTULO 47. Ladrones y diamantes
CAPÍTULO 47. Ladrones y diamantes
Rosela se quedó paralizada, con la mano contra su garganta, donde unos segundos antes colgaba el collar de diamantes amarillos. Su rostro se descompuso, como si no entendiera qué acababa de pasar. La seguridad con la que había entrado esa noche se evaporó de golpe, dejándola en una mezcla de miedo y rabia contenida. Su pecho subía y bajaba de forma irregular, con los ojos muy abiertos clavados en Raven, como si esperara que todo fuera una broma.
—¿Estás loca? —