CAPÍTULO 42. Joyas y amenazas
CAPÍTULO 42. Joyas y amenazas
La limusina negra se detuvo frente a la majestuosa mansión Harrelson, y desde el primer instante en que Raven puso un pie fuera del vehículo, el aire cambió. Había una oscuridad palpable, como si la casa misma los estuviera esperando para juzgarlos. El portón se abrió lentamente, casi con desgana, y ella cruzó el umbral entre miradas que parecían medir cada uno de sus movimientos.
Rosela apareció primero en el vestíbulo, con los labios curvados en una sonrisa que n