CAPÍTULO 13. Fiebre y sacrificios
CAPÍTULO 13. Fiebre y sacrificios
Rick se hizo a un lado dando un paso decidido, mientras carraspeaba y murmuraba mentalmente un: “Qué pena, jefe, pero la señorita sin memoria es brava”.
Y Raven no perdió ni un segundo, empujó aquella puerta como si fuera un huracán y la cerró tras ella solo para quedarse medio muda y medio ahogada.
Él estaba en la cama, con el torso descubierto y empapado en sudor. Las sábanas estaban desordenadas, ¿por qué diablos estaban desordenadas si él no podía moverse?