CAPÍTULO 14. Sueños y agua bendita
CAPÍTULO 14. Sueños y agua bendita
Raven estiró la mano y apoyó los dedos sobre su abdomen. Lo tenía duro como un pedazo de mármol y más definido de lo que cualquiera podría imaginar. Deslizó los dedos despacio sobre su piel, contando en voz baja.
—Uno… dos… tres…
Llegó hasta el quinto “cuadrito” y se desperezó mentalmente porque estaba a punto de babear. ¡Si es que era imposible no hacerlo! Si eso estaba así… ¿cómo sería lo demás?
Pero antes de que pudiera deleitarse la vista y la curiosidad c