Vittorino cerró la puerta de su despacho y apoyó la espalda contra ella unos segundos, como si necesitara asegurarse de que estaba solo.El teléfono seguía encendido en su mano. La primera imagen apareció sin que él la buscara. Amanda y Fram. Un abrazo que parecía natural, cómodo, demasiado cercano.
Vittorino sintió el golpe en el pecho, seco, inmediato. Deslizó el dedo con lentitud, casi con miedo.
La siguiente foto fue peor. Fram inclinándose hacia Amanda, su rostro cerca del de ella, un beso