UN VALS A LO LEJOS ME DESTROZA EL ALMA.
—Rosa, no voy a beber nada, hablas como una demente.
—¿Demente yo? ¡Bien bueno pues! Sí que los espectros infernales se alzaron para que la mal agradecida no viera más allá de sus sombras. Aquí existen numerosas realidades que deberían haber sido malos sueños y demasiados sueños que deberían haber sido realidades. —Al intentar proseguir con la discusión, a lo lejos comenzó a sonar el vals que había bailado con Adrián la noche del cumpleaños de mi abuela. Mi padre había contratado a los mismo