MANSIÓN SOL NOCTURNO.
Estefanía.
La puerta de mi habitación sonó después de unos instantes de haberse marchado Arantxa y se abrió para dejar entrar a Mery, dijo: —Condesa, el señor la espera en la sala, me ha solicitado que bajara.
—En breve —le respondí, inhalé un poco de aire y tomé la máscara.
Caminé hacia las escaleras con la convicción de que hoy conocería a la condesa madre. No tenía idea de cómo debía actuar ante ella, si debía sonreír, aunque para aquellas personas el disimular no era beneficioso, ellos leía