Mundo ficciónIniciar sesiónEstefanía.
Guillermo no había regresado desde lo ocurrido en casa de Libia, tampoco existía otra carta de Adrián que me confirmara o me negara lo que Elizabeth decía; lo único que me quedaba era soportar en silencio aquella angustia sofocante. En medio de mi dolor, me recordé algo que dejé a medias: el diario de Antonio Álamo. Me llené de valor y fui en su busca. Cuando mis dedos rozaron la tap







