LA VISITA INESPERADA DE GUILLERMO ARISTEGUIETA.
—Estefanía tienes una visita —rompió por fin el silencio mi acompañante, pero sus palabras me detuvieron en seco.
—¿Cómo es que hay una visita? El conde me prometió que no le diría a nadie donde estoy.
—Te prometió que no lo haría hasta que te mejoraras y estás bastante mejor.
—¡No quiero ver a mi padre!
—¿Quién afirmó que se trataba de él? —mi corazón comenzó a palpitar con rapidez cuando contemplé la posibilidad de que fuera Adrián quien me aguardaba fuera.
—Mariana no tendré