LA LUZ HA VUELTO A MIS OJOS.
El contacto de su mano me devolvió todos los recuerdos y las situaciones extrañas que había vivido junto a él durante su desarrollo; lo que más se perpetuó en mi cabeza, fue la historia de Isabel, mi antepasada. En ese momento, caí en cuenta e hice gestos de alejarme para buscar la expresión de mi esposo.
—No lo hagas Estefanía, en él no verás su maldad con tanta facilidad, pero te aseguro que la de Leo sí y no podrás evitar alterarte. Te recomiendo que te tranquilices, que no noten que has ace