EL LIBRO DE LOS VIGILANTES.
—Los Álamos dispone de su propia capilla, la cual ordené construir hace poco.
—¡Me encantaría conocerla! —manifestó con entusiasmo, ignorando mi comentario amargo.
—En ese caso, prosiga - en ese momento el padre giró hacia mí.
—Disculpe, joven, ¿podría mostrarme el lugar? Claro, si no está demasiado ocupado. Me he dado cuenta de que llegué en medio de una reunión.
—Faltaba más —se anticipó mi padre a responder—. A mi hijo le vendría bien distraerse un poco —no dije nada en respuesta