DESPERTAR Y DOLOR.
Coloqué agua en sus labios, el contacto logró que los abriera nuevamente y al volver a mirarme a los ojos, logró despojarme del orgullo, que luchaba por señalarla como una simple extraña. En cuestión de minutos logró penetrar profundamente en mi alma, que se rindió logrando que mi corazón se arrodillara… Sin embargo, persistió mi lucha contra aquel sentimiento. Quería irme y a la vez quedarme, estaba profundamente confundido ¡Me era tan difícil elegir entre el placer y el dolor! Miles de mujere