EL RENACER DE NUEVOS SENTIMIENTOS.
—Coloca la vasija sobre la mesa de noche; yo me encargaré de lo demás —le ordenó Mariana a la muchacha.
—Como usted diga —contestó la joven, hizo una reverencia y se marchó en silencio. Mariana me miró y me dijo: —Inefable… altas cualidades divinas que son imposible de explicar, y que van más allá de tu entendimiento. Son sentimientos que no conocen límites ¡La dicha inefable de los bienaventurados! Todo lo contrario, a lo impronunciable e indecible… No deberías de temerle, todo lo contrari