Gourus
El resplandor del portal se extinguió como una herida que se cierra en falso, dejando tras de sí un silencio tan denso que parecía asfixiar los árboles. Gourus sintió el impacto de sus botas contra la tierra húmeda del bosque, el suelo firme de la Tierra que ahora se sentía como un cementerio bajo sus pies. El aire traía el aroma del pino y la lluvia reciente, pero para él, esa frescura era un insulto; era el perfume de un mundo que seguía respirando cuando la luz de Gaia se había apa