Mundo ficciónIniciar sesiónBruja de Sathar
Violette se encontraba dentro de la choza, derrumbada en el suelo y completamente fuera de sí. Sus manos se enterraban en su propio pecho, desgarrando su ropa en un intento inútil por arrancar la agonía que sentía quemándole las entrañas. Se retorcía sobre la madera vieja, sollozando con una fuerza que le robaba el aire. —¡Para esto, te lo suplico! ¡Haz que pare el dolor de una vez! —suplicó desesperada, con la voz rota y las lágrimas corriendo por su rostro manchado de tierra. Cada vez que el alfa Conan y Gaia se entregaban, cada vez que sus cuerpos se encontraban y reforzaban ese vínculo ancestral, Violette lo sentía en carne viva. Era como si mil agujas de fuego atravesaran su espíritu, una advertencia constante de que estaba intentando ocupar un lugar que no era el suyo. El placer de ellos era la tortura de ella; un sufrimiento que no la dejaba respirar y que la hacía desear la muerte






