Mundo ficciónIniciar sesiónGaia
Se enterró en mi interior con una fuerza bruta, un impulso seco que me hizo soltar un alarido de puro éxtasis. Sentí su miembro entrar como una estocada de fuego, reclamando cada rincón de mi ser, golpeando el fondo de mi vientre con una fuerza que me hizo arquear la espalda hasta que mis huesos crujieron. Era una invasión total, una posesión que no dejaba lugar a la duda: él era el dueño absoluto de cada fibra de mi cuerpo. —¡¡Ahhh!! ¡Conan, más profun






