Mundo ficciónIniciar sesiónGaia
Se enterró en mi interior con una fuerza bruta, un impulso seco que me hizo soltar un alarido de puro éxtasis. Sentí su miembro entrar como una estocada de fuego, reclamando cada rincón de mi ser, golpeando el fondo de mi vientre con una fuerza que me hizo arquear la espalda hasta que mis huesos crujieron. Era una invasión total, una posesión que no dejaba lugar a la duda: él era el dueño absoluto de cada fibra de mi cuerpo. —¡¡Ahhh!! ¡Conan, más profundo... sí! —gemí con la voz rota, mis manos buscando desesperadamente sus hombros para aferrarme a algo mientras el mundo desaparecía a mi alrededor. Conan estaba completamente fuera de sí, poseído por esa chispa dorada que dictaba cada uno de sus movimientos. Sus embestidas eran ahora golpes sísmicos, cada que entraba me hacía saltar sobre el colchón, sintiendo cómo su miembro me reclamaba con una profundidad que me cortaba la respiración. Pero no era suficiente para él






