Mundo ficciónIniciar sesiónGaia
—Toma el control, mi putita—gruñó con la voz más oscura que nunca, dejando que sus manos subieran a mis pechos para apretarlos con una rudeza que me hizo gemir de placer—Quiero ver cómo te mueves sobre mí. Quiero ver cómo te destrozas tú misma. Empecé a moverme, al principio con lentitud, disfrutando de la sensación de tenerlo atrapado dentro de mí, pero el hambre de Conan no permitió que la calma durara. Sus manos me sujetaron de las caderas, guiando






