Conan
Entré en la oficina sintiendo de inmediato el cambio de ambiente. Mi padre estaba de pie junto al gran escritorio de madera, con la vista fija en los mapas que ocupaban casi toda la superficie. Al escuchar mis pasos, levantó la cabeza y me recorrió con la mirada, comprobando en silencio que su hijo finalmente estaba de regreso.
—Te ves más entero —afirmó mi padre, enderezando su postura.
Me acerqué hasta quedar frente a él, ignorando la presión que martilleaba mi cráneo. —¿Cuál es la s