Capitulo 31
Gaia

Cerré mis ojos imaginando el primer golpe que daría, pero nunca llegó. Lo que oí fue un rugido totalmente salvaje que retumbó en el eco del bosque, seguido de un golpe seco y huesos quebrándose en batalla. Al abrir los ojos vi dos enormes bestias luchando a muerte, el olor a hierro de la sangre inundaba la habitación, pero apesar de eso un olor conocido hizo nublar mis sentidos.

Tardé un poco de tiempo para volver a la realidad, tal vez por los golpes o por la hemorragia que estaba sufriendo en este momento por el parto, pero lo sabía. —Conan— la palabra salió como un susurro de mi boca.

Mis ojos luchaban por enfocar mientras veía a las dos bestias chocar contra las paredes, destrozando los muebles y convirtiendo la madera en astillas. Conan no tenía piedad,de un momento a otro, él lo tenía inmovilizado en el suelo, golpeándolo con una saña ciega. Cada vez que sus garras bajaban, la sangre salpicaba la madera y su propio rostro, pero Conan no se detenía; parecía querer borra
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