Cap. 42 Empieza el caos en la escuela.
En ese momento llegaron Hierro y Plata, con sus ojos brillando en modo de ataque, listas para defender a su ama.
—Llegan algo tarde —dijo Ino, cruzándose de brazos—. Bueno, ya pueden retirarse. Ella y yo llegamos a un acuerdo.
Las sirvientas se miraron entre sí, luego bajaron la guardia y se retiraron obedientemente. Ordenes eran órdenes.
Mientras tomaban chocolate caliente en la sala, la Santa se acomodó en el sofá y habló con tono tranquilo:
—Como eres la representante de la gula, solo necesit