Puedo hacer los tuyos, realidad…
El susurro de Omar resonaba en los oídos de Madison como un eco seductor que la envolvía por completo. Su corazón latía con fuerza, y una mezcla de emoción y nerviosismo la invadió de pies a cabeza, como si, en vez de huesos, hubiese sido suplantado por gelatina.
Había algo en la presencia de ese hombre que la atraía de una manera que no podía explicar, algo que la tentaba a dejar atrás todas sus inhibiciones y sumergirse en un mundo… en el mundo de ese hombre