Un mal hijo…
La noche caía sobre Omán con un manto de estrellas que parecía burlarse de la oscuridad que se cernía en el corazón de Hakim. La desesperación por encontrar a Rania se había convertido en una obsesión que lo consumía, eclipsando incluso el alivio de haber retomado el control del palacio y asegurado la captura de Samir.
—Hakim —comenzó con un susurro cargado de preocupación—. La noche es larga, y la esperanza no debe morir… Rania, ella es fuerte; ella encontrará el camino de regres