¿Y Rania?
A medida que el sol comenzaba a rayar el atardecer, el palacio de Al-Zahir yacía sumido en un silencio ominoso, interrumpido solo por los pasos decididos de Hakim. Los pasillos, una vez llenos de vida y bullicio, ahora reflejaban el caos de la traición reciente: paredes manchadas por el humo, obras de arte desfiguradas, y el suelo salpicado con la sangre de los guardias caídos.
Hakim, flanqueado por sus leales, avanzaba por el palacio con un semblante de acero, su mirada fija en el ho