LYDIA
Dormir era imposible.
Pasé toda la noche ardiendo, cada centímetro de mi cuerpo consumiéndose por Lucas.
Cada terminación nerviosa en mí era consciente del espacio vacío a mi lado.
Donde él debería haber estado.
La noche transcurrió conmigo dando vueltas por cada rincón de la cama.
Todo el tiempo estuve reviviendo aquel beso profundo una y otra vez.
Estuve a un paso de tocarme y alcanzar el alivio que tanto necesitaba.
Ni siquiera una ducha fría solucionó el problema.
Finalmente me rendí