LYDIA
Llovía a cántaros la mañana de mi entrevista en Costello Architecture, pero aun así logré llegar a tiempo con un traje azul de falda y unos stilettos a juego.
El edificio de cristal era exactamente el tipo de diseño moderno que siempre me había encantado, y me quedé un momento en la acera después de bajar del taxi admirando la estructura.
Y cuando terminé, reuní rápidamente cada pedazo de mi valor, que ya empezaba a flaquear, y atravesé las puertas giratorias en dirección a la recepcionis