REINA DEL ODIO. CAPÍTULO 86. Un objeto contundente
REINA DEL ODIO. CAPÍTULO 86. Un objeto contundente
El dolor explota en mi cabeza como un trueno. Me tambaleo y caigo de rodillas, llevando las manos a la nuca en un intento inútil de detener el latido punzante que me nubla la vista. Mis oídos zumban y, por un segundo, todo es un borrón rojo y negro.
Respiro hondo, obligándome a mantener la calma. Me giro con dificultad, esperando encontrarme con Raymond, pero la realidad me golpea con más fuerza que el impacto que acabo de recibir. No es él.
—N